Ir al contenido principal

Entradas

Canto fallido

Ya no me quedan sino, Las horas tardías del alba. Ya no me quedan sino,  Las gotas del agua que callas.  Como un suspiro, tu abrazo, Profundo y llano, Como un viento canto, bajito, acallado. Ya no me quedan sino, Las horas tardías del alba. Ya no me quedan sino,  Las gotas del agua que callas.  Te fallé.  Dejé de encontrarte en todas partes, y en todas las cosas.  Dejé de saludarte en las mañanas y de despedirme en las noches. Poco a poco el tiempo deja de ser testigo de tu paso por mi vida, y tengo que esforzarme por rescatar nuestros recuerdos juntas. 

13 de mayo

El 13 de mayo la Virgen María, bajó de los cielos a... no recuerdo como sigue la canción. También cumple años mi tía Ximena. También es un mes exacto después de mi cumpleaños. También fue el día que me di cuenta que el número de teléfono de mi abuelita ya había sido asignado a alguien más. El tiempo pasó, se fue sin ella, y ahora sus cosas no representan una única cosa. Su número, ya no es su nombre. Mi mensaje tardío y olvidadizo del día de las madres lo recibe alguien que no es ella al otro lado de una pantalla y los dos chulitos indican que le llegó, y lo leyó, y que mi amor, aunque sé que lo conoce, ya no llega allí.  La persona dice que estoy equivocada de número, y yo le digo que no lo estoy. Que el que ahora es su número era de mi abuela, que por favor me bloquee para que no le lleguen los mensajes, porque yo quiero seguir escribiéndole.  Un día después estoy escribiendo lo que siento, porque ayer también fue el día en que la imagen de mis amigos se rompió, un poco más ...

Para recordar

"Whatever choice you make, your life will grow around it. No choice will be better than the other, it will simply expand you towards a different side of you".  Hay una parte de ti que por mucho tiempo ha querido crear la familia que no tuvo. Ahora la tienes, la amas, volvió a ti. La muerte de los abuelitos no nos acabó, en todo caso nos acercó. Nos volvió frágiles y vulnerables en sincronía, y eso nos acercó profundamente a esa niñez álgida de no saber quiénes somos sin ellos, y esperar a que ellos nos digan quiénes somos con cada palabra, acto y emoción que nos vendrían a enseñar.  Hay otra parte de ti que se desarraigó de todo. Que se convenció de que sola era el camino "correcto", o el camino forzoso que aceptabas porque no había de otra mas que hacerle buena cara al mal tiempo. Con el tiempo te acostumbraste y te creíste tan bien el papel de no necesitar a nadie, que ya no necesitaste a nadie, o eso creíste. Porque no dependías económicamente, porque no vivías c...

Somos

Auto recordatorio de que soy, porque somos.  Hoy me permito guardar en el archivo fotográfico la memoria de los nombres de quienes me han sostenido. Las celebraciones a la vida implican, por defecto y aunque nos falte consciencia de ello, celebrar que no estamos muertos. Agradecer y agradecer en conjunto con quienes nos rodean, que su presencia confirma de alguna forma nuestra existencia, no sólo porque nos han visto atravesar la vida durante el tiempo pasado, sino porque muchas de sus partes las han tenido que vivir con nosotros, unos más de cerca, otros más de lejos, al tiempo que viven su propia vida.  Cuando mis amigos se casaron fui testigo; de su compromiso, de su vida.  Celebrar mi cumpleaños es traer a todos mis testigos a reír, bailar y cantar, porque aunque en los últimos días no sentí la necesidad de celebrar, o no tuve las ganas, o tuve miedo, o simplemente mucha tristeza; ellos pudieron confirmar más allá de mi experiencia, que sigo viva. Que a pesar de haber...

E2: El miedo a no ser amada

Llevo varios días despertando abruptamente entre las 4 y 5am.  Estoy soñando un montón de cosas y de repente un pánico abrupto me despierta.  A veces es un miedo recurrente, como el de perder un vuelo. A veces es un miedo profundo, como el de perder a alguien que amo. A veces es una escena de acción de la película o la serie de la noche anterior.  Hoy fue un mensaje.  Antier encontré un test más de personalidad para hacer. Se trataba de los 9 enetipos. Cada número del 1 al 19 representa un supuesto tipo de personalidad o carácter que se forma en las personas según sus traumas internos.  Respondí 135 preguntas para averiguar mis enetipos. El 8 y el 9 por empate, y luego el 2: el miedo a no ser amada.  En el sueño de hoy había un grupo de personas jóvenes que parecían ser amigos. En esta ciudad onírica hacía calor, e íbamos por un barrio saltando entre casas ilegalmente pero no quedándonos en ninguna. Esta escena de aventura se convierte en un drama adolescen...

24-28-24

Un mes y unas horas, y unos miles de kilómetros después, y ya no estás, y ya no estoy.  De formas diferentes nos hemos despedido de todo lo que conocemos. Yo tendré más oportunidades de volver y escarbar entre el suelo y las paredes el remanso de polvo que han dejado atrás los días sobre las cosas, el ruido de la calle, el sol sobre las montañas, el frío de las mañanas, depende de dónde despierte esta vez.  Tú tendrás una vista mucho más panorámica, mucho más amplia. Del paisaje, de la vida, de donde estás y donde estoy.  Moriremos, una y otra vez. Y cada vez que yo muera tú vas apoder ver desde el cielo como resucito en este plano. Tú revivirás en mis sueños, en mis recuerdos, en las palabras que relea de lo que alguna vez me escribiste o me dijiste. Tú revivirás en cada canción que escuche que te gustaba, o que me guste, porque fuiste tú quien me enseñó que la música es para sentirla. Cada vez que toque un tempo o un ritmo, mis manos van a revivirte en movimientos terco...

Te fuiste

Me miraste sentado al otro lado del sofá mientras leía, noté tus ojos aguados. Te pregunté si estabas bien, me dijiste "me gusta verte ahí sentada", y yo te dije "a mi me gusta verte ahí sentado". No te arrepientas de no haberme alzado cuando me fuiste a conocer de bebé, porque lo hiciste muchas otras veces más.  Tu amor me alzó muchas veces, sin cansancio. Y fui feliz a tu lado incontables veces.  Te fuiste escuchando Tchaikovsky, dirigiendo tu banda sonora de despedida. La misma canción que le tarareé a mi abuelita cuando me pidió que bailara. No te quejaste, o te quejaste tan poco, que aún sabiendo que te ibas a ir fue una sorpresa que lo hicieras, o al menos así. Hasta el ultimo momento nos dijiste que estabas bien. Te paraste, caminaste, hablaste lo poco que podías. Sabíamos que te ibas y tu también, el cuándo nunca se sabe.  Por primera y última vez te llevamos a la cama ayudándote. Tus piernas ya débiles flaquearon y tuve que abrazarte para sostenerte. Qué ab...