Tita,
Te extraño mucho.
Hoy me atreví a escuchar la música que te ponía una y otra vez en esos últimos días juntas. Me acuerdo de tu risa, de mis ganas de verte viva un día más, cada día, pero al mismo tiempo de dejarte libre como siempre lo fuiste para mí.
Hoy recuerdo el dolor de esos días, pero también el amor y la felicidad de muchos otros días. Te veo en la casa, emocionada probando lo que habías cocinado y dándome a probar. Te veo colgando la ropa en las cuerdas del patio. Te veo sentada en el estudio mirando por encima de tus gafas al computador mientras haces un solitario o un mahjong. Te veo saliendo de tu cuarto, escucho el rechine de la puerta de madera, te veo abrir las puertas del closet del pasillo para organizar las toallas que colgaste antes. Escucho el redoble de esas puertas y como refunfuñas porque se empezaron a trabar entre ellas después de alguno de los temblores.
Te escuché hace unos minutos cantandoles "Adiós chico de mi barrio" a Goyo desde el segundo piso, esperando que el bajara emocionado a acompañarte. A veces pasó, otras fingió que no te escuchaba.
No lo parecías pero en realidad eras una romántica empedernida y te hubiera gustado que Goyo fuera tan romántico como tú. A veces lo era. Te veo, los veo bailando rock & roll en el salón donde celebramos los cumpleaños de marzo y abril.
Te extraño, te extraño tanto. Extraño tu risa, tu fuego, tu agua.
Extraño verte hacer tus ramos de flores en el comedor. Extraño verte dormir agotada en el sofá con un periódico o un libro en la mano. Extraño que vengas a mi cuarto a preguntarme si te quiero acompañar a cualquier cosa en la calle, y ojalá esta y todas las veces decirte que sí. Perdóname por no haberte dicho más veces que sí, o por habertelo dicho sin ganas o por interés. Perdóname por haber sido una persona más que te hizo sentir sola, yo también me sentía sola, tu en tu cuarto y yo en el mío. Cada una en sus mundos de fantasía donde los hombres que amamos son otra cosa que lo que son, o donde nuestras mamás son otras que las que nos tocaron.
Te quiero tanto Tita. Ojalá que un pedacito de tu alma venga a visitarme cuando pueda. Yo mientras tanto me imagino un mundo en el que sigues acá y tú sigues siendo exactamente la misma. Inigualable.
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