Hay varios centros no definidos para los que creo necesitar un puente que generalmente encuentro idealizado en algo externo. El trabajo de mi vida es darme cuenta que no necesito unir ambos centros para equilibrar la balanza, sino darme cuenta que cada cual puede existir dentro de mi de forma equilibrada al mismo tiempo, sin mezclarse, ni tocarse, ni interactuar. Ying-yang, izquierda-derecha, hombre-mujer, femenino-masculino, corazón-cabeza, manos-pies, arriba-abajo, aquí-allá. Soy todos al tiempo, en el medio y en los extremos. Transito todos y todos transitan en mí. Soy una mezcla de cada mitad y sus mitades anteriores. Soy mi papá en su boca, sus cejas y sus orejas, mi mamá en sus ojos, su nariz y sus colores. Soy las manos de Mimí y los dientes de mi Tita. Los lunares de sangre de Goyito y los pasos de cazador de Gabriel. La mitad de mi cuerpo es uno y la otra, otro. Soy una en fotos y otra en persona. Me río cuando lloro y lloro cuando me río. Es parte de mi escen...