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Se van

Se van.

Se va la infancia, los recuerdos.

Se van ellos. 

Se queda la habitación, la casa, la puerta, las ventanas.

Se queda el espacio confundido por no saber quién es, ahora que el vacío le llena.


Se va la memoria diaria y pasan a anclarse las cosas importantes, la risa, el llanto, la fiesta, la felicidad, la tristeza, los hitos de la historia vista y recordada por cada espectador desde su propio lente. 

En mi historia, ustedes fueron parte del lugar seguro, del hogar. Volver cada vez que volví, significó volver no sólo a este espacio, sino a lo que éste espacio significa con ustedes en él. 

Se van pero se quedan. En cada cosa que hicimos juntos, en conjunto. En cada cosa que hicieron solos, pero que se plasmó para todos y nos alimentó, o nos cuidó, o nos alegró a todos. 

Se va una parte de esa yo que al verse acompañada por ustedes se permitió ser un poquito menos adulta y poquito más niña, infante. Que se permitió no saber cosas y dejárselas a ustedes para que con paciencia las resolvieran por mí y por todos.

Gracias, gracias, gracias. Por cuidarme y por dejarme cuidarles. Por haberme hecho la vida mucho más fácil y llevadera. Por el respeto, la estabilidad, la seguridad y la confianza que me dieron y me permitieron sentir.

Se van pero se quedan en mi corazón con profundo agradecimiento por todo, absolutamente todo.

Hasta la próxima cuadra. Los quiero mucho! 

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