Ir al contenido principal

A mí

Fui.
De tantas formas fui. De tantos colores era. De tantas texturas estuve. Tanto fui, tanto que soy. Tanto que me pierdo un poco en todo.
Volví a un pasado lejano.
Retorné entre veredas de recuerdos a lo que creía que era el amor.
Retoqué cicatrices. Reviví tristezas. Resentí en el pasado toda esa que fui.
Estuve triste por haberla olvidado, pero en la misma medida feliz.
Feliz de ser feliz ahora.
Feliz de saber que no estoy sola.
Feliz de entender quién soy, de saber dónde estoy, de querer vivir.

Te perdono, por todo lo que hiciste mal, que no sabías. Por todo lo que te hiciste sufrir, porque temías. Por todo el daño que te hiciste. Por todas las veces que lloraste. Te perdono por todo lo que no hiciste. Por todo lo que dejaste para después. Por todas las veces que erraste.
Te perdono por haberte encerrado en una sola versión de ti, pero en eso te agradezco por habernos salvado, por haberte creído capaz, por haber creído tanto en ti que pudiste seguir, que pudiste cambiar, que pudiste entender, que pudiste perdonar.
Aún nos queda mucho trabajo por hacer, pero te agradezco por haber logrado llegar hasta aquí, aún cuando muchas veces no lo quisiste. Te prometo cuidarnos, protegernos y amarnos. Por siempre.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Venceremos

Me siento inmune, lo soy. Al virus, al sufrimiento, al paro.  No paro de pensar en él. Es tal vez de las pocas cosas para las que no estoy dormida, inocua, débil.  Me sobran las ganas de estar con él, de saber de él, de verlo bien. Feliz, chistoso, seguro, él. Él, que a 5 horas de conocernos me dijo que no sabía porqué, pero de repente quería verme mucho, y tal vez que ya nunca me fuera de su lado. Él que aún cuando intento escribir con ira sobre todas las otras cosas que suceden además de él, siempre es la primera o la última frase, cualquiera de las dos de vital importancia. Me siento dormida, llevada, traída.  Hoy estaba en la marcha feminista. Una niña de 17 años se suicidó luego de haber sido violada por 4 policías en una estación. Ni siquiera eso me duele. No me duele porque sé que seguramente eso fue lo mejor que pudo hacer. Porque sé que estar allí es vivir una película de terror eterna. Nunca se borra. A veces la pasas más rápido, a veces más lento. A veces duele...

Adán

 Hace rato no vengo aquí, o no lo recuerdo, como ultimamente. Cada vez que vengo hago una releída de cosas. A veces me sorprendo, a veces me decepciono. Hoy me doy cuenta que me gusta mucho escribir sobre dolor, a veces alegría o esperanza. No sé si sobre ti.  Me encanta hablar de primeras veces. Hacer las sensaciones y las emociones especiales "nunca había sentido esto". Y sí, cada una es especial a su manera, pero esta vez, muy como el objetivo de lo que vengo a decir pero con mi marca de especialidad: eres la primera vez.  Eres el principio de algo que no sé si seguirá contigo, aunque ojalá. Has sido testigo y colaborador de mi adultez. Has sido diferente, similar también. El cariño y como se siente el cariño, lo puedo recordar de otros lugares, de otras personas. El amor, así como éste que tu me has dado, también he tenido parecidos uno o dos tal vez, pero nada como el resto de ti.  Tu calma, tu paciencia, tu comprensión, tu persistencia. Nunca las había tenido a...

Para recordar

"Whatever choice you make, your life will grow around it. No choice will be better than the other, it will simply expand you towards a different side of you".  Hay una parte de ti que por mucho tiempo ha querido crear la familia que no tuvo. Ahora la tienes, la amas, volvió a ti. La muerte de los abuelitos no nos acabó, en todo caso nos acercó. Nos volvió frágiles y vulnerables en sincronía, y eso nos acercó profundamente a esa niñez álgida de no saber quiénes somos sin ellos, y esperar a que ellos nos digan quiénes somos con cada palabra, acto y emoción que nos vendrían a enseñar.  Hay otra parte de ti que se desarraigó de todo. Que se convenció de que sola era el camino "correcto", o el camino forzoso que aceptabas porque no había de otra mas que hacerle buena cara al mal tiempo. Con el tiempo te acostumbraste y te creíste tan bien el papel de no necesitar a nadie, que ya no necesitaste a nadie, o eso creíste. Porque no dependías económicamente, porque no vivías c...