Me miro las manos como admirandolas. Hace unos días me pinté las uñas de negro, crema claro y brillantitos. Las pinté pensando en el año nuevo, en que quería que combinaran con mi pinta, que seguramente por el frío sería algo negro también. Un par de días después el esmalte ya se había descascado de algunas uñas. Hago muchas cosas con ellas, o sin protegerlas lo suficiente. Abro cosas, lavo sin guantes, limpio, rompo, mojo, como, agarro. Con mis dedos y mis uñas. Ayer volví a pintar aquellas que parecían ya dadas por perdidas. Las pinté en un momento de hablar con amigos en medio de un mirador. No es lo más usual pero me otorgó mucha satisfacción. Sin darme cuenta me observaba una y otra vez, admirando con orgullo la belleza de mi pequeño proyecto de auto concepción. Entre ayer y hoy me pude dar cuenta que este acto de cuidado es auto concepción porque dibuja una yo distinta de la que alguna vez fui. Mis manos, hace muchos años, eran motivo de vergüenza y pena. M...