Negada, escondida. Parece que nunca te he dado tu lugar. Me gusta decir que no te escogí solo porque no te buscaba, pero sí que te escogí. Has sido sobre todo, un escape. Del ruido, del miedo, del afán, de las responsabilidades externas, del desamor. No me has obligado a nada. Existes y con paciencia me dejas existir en ti. Has sido el espacio del no espacio y el tiempo del no tiempo. Una pausa, una mirada larga hacia adentro. Un añoro pero también una aceptación firme. Me has enseñado a estar sola y conmigo, sola y acompañada y sola sin querer. Muchas veces antes me he hecho esta pregunta: a qué sabes? de que estás hecha? muéstrame el camino. 4:13. Son las 4:13 PM. Número sagrado 4: tus guías te protegen. Llegué aquí pensando que no me quedaría, pero mis guías parecían saber más de mi que yo misma. Se despidieron definitivamente y me dejaron ir, sabiendo que no volvería. Cada vez que me pregunto qué me quieres enseñar, me pierdo en recuerdos de...